jueves, 23 de mayo de 2013

La duda.


 Mis ojos sólo han visto 

el deseado fulgor de tu lenguaje en mi mente,

ventana que a ti me acerca y me separa...

Te veo,

y en mi mente se entremezclan un caos de imágenes ...

dar cuerpo a la idea de tu cuerpo,

dar vida a la idea de tu alma...

Te veo,

y en mi cuerpo se inflaman mil deseos oscuros y lejanos...

el ansia de la entrega...

la voluntad de los años...

Te conozco y desconozco al mismo tiempo

me siento tuyo...

entregado...

sensibilizando mi piel ...

respiro de ti cada palabra...

huyen las sombras...

el deseo...

la furia de tu anhelo

y tú llamada...

Sé que vendrás un día,

sé que iré...

aunque es incierto si este saber es fe o es esperanza.

Y cuando vengas,

o si vienes

y cuando vaya...

¿cómo resistirán mis ojos tu mirada?

Martillea una duda en mi cerebro,

y me corre el temor a lo largo de la espalda,

formulando insistente la pregunta,

de, si seré aquello que buscabas...

Esta inquietud me impulsa a veces a refugiarme

en la seguridad de la distancia...

no sé si prefiero mi llegada,

o soñarte en esta ausencia...

no sé si temblar ...

reír...

llorar...

ni cómo dominar esta añoranza.

Voy...,

correré el riesgo...

O quizá...no,

no vengas,

que no quiero

morir de angustia si me faltas...

O sí....

acaso...

tal vez...,

perdón, Mi Amo, es el temor quien habla...

Llegaste a mí

espérame,

abre tus brazos,

y recibe la entrega de mi alma.
Perdona con amor mis dudas.

Porque de verdad te amo, mi Rosa negra.

No hay comentarios:

Publicar un comentario